Yo me paraba a diario
en esa estación de metro bus, enamorada, mientras el viento acariciaba mi
cabello y me hacia cosquillas en el cuello, Perla se colaba entre mis
pensamientos. Y siempre me gusto esa parada de metro bus, justo debajo de la
copa de los árboles y el sol radiante a travesando las hojas y formando un
lindo collage de luces en el suelo, mi
hermoso otoño siempre hacia calmada la espera del bus, creaba un pozo de agua, tranquila y apacible, solo hacía falta echarle un pequeño vistazo para irme volando con
sus hojas , no podía haber preocupaciones, ni angustias cuando me decía “la amo tanto” y mi mente me respondía en un
tono compasivo “yo se”, solo reina la misericordia cuando estoy allí en esa
parada del metrobus, me reencuentro con mis sentimientos, todos esos que afloran
y se desprenden solo para volar junto a ella.