Pócimas.
Existe un hechizo desencantador?
Las hojas cambian de colores... comenzamos, terminamos y terminamos y terminamos de nuevo.
Hay un velero a lo lejos que asoma al final de la barra. Hay una dama gastada y una mujer sonriendo a un desliz. Hay una suerte de risa flotando en el muro sin aire. Hay compromisos varados en cuerpos contra la pared. Hay demasiado volumen en versos que no escucha nadie. Hay pasos torpes de baile diciéndose "apríetame más". Hay un 'quizás' si es que suena un bolero. Hay algo más cuando suena el piano. Hay una luz salvando el amor.
Me encantaba ponerla de foto de portada y ni siquiera la tenía en facebook, ni hablar de postear en su muro o dejarle un mensaje. Cuando la stalkeaba tomaba un vaso de agua fría y una aspirina que nunca pudieron saciar mis celos ni sedar mi dolor. Y vivo detrás de ese muro de ladrillos que hay entre nosotras, ese que con indiferencia y lágrimas construí, y me quedo sentada sobre una mesa de madera escribiendo en una tarde ventosa, esperando a sentir el humo de su cigarrillo para saber que esta a centímetros de mi, del otro lado del muro, diciéndome que allí es de noche, y que me ha traído la luna en sus labios. Que miedo me da que se vaya y se lleve con ella la noche, que me quede sola con una hoja seca cayendo de un árbol, para repetirme una y otra vez, entre lágrimas y recuerdos, que todo siempre estuvo previsto, que no se puede desmontar la novela de tu vida cuando ya haz dicho la primera línea.