Desperté y me di cuenta de que quisiera volver a mis sueños más
profundos y traerla de la mano conmigo.
Desperté sin saber si soñé con que era una hermosa mariposa, o soy una
hermosa mariposa que ha comenzado a soñar.
Despierto y la extraño, y solo quisiera volver a ese último beso que
nunca le pedí.
Debí pedírselo, debí tomarla de la mano y volar junto a ella, debí
quedarme hasta que volteara mi mundo y lo volviera a acomodar solo con un “te
quiero”, Debí escucharla cuando la comenzaba a conocer y me decía que jugaba
con fuego…
No, no debí, no debí pensar que podría dejarla entrar y luego dejarla
salir como un sueño que se cuela por tus párpados y conversa con tus deseos más
profundos, no, no debí hacerlo, y debí hacer tanto.
