El tomaba el sol cada mañana
sentado en ese banco solitario,
fumando cigarrillos de nostalgia
y conversando con su soledad... nananana,
y acariciando su cabello gris.
Ella lo miraba de reojo
envuelta en una nube de palomas,
jugando con el viento del otoño
como un adolescente en libertad... nananana,
pensando que algún día fue feliz.
Alli quedó mi otoño hecho de todos tus colores.