lunes, 14 de enero de 2013


El tomaba el sol cada mañana 

sentado en ese banco solitario, 
fumando cigarrillos de nostalgia 
y conversando con su soledad... nananana, 
y acariciando su cabello gris. 



Ella lo miraba de reojo 
envuelta en una nube de palomas, 
jugando con el viento del otoño 
como un adolescente en libertad... nananana, 
pensando que algún día fue feliz. 

Alli quedó mi otoño hecho de todos tus colores.