Me encantaba ponerla de foto de portada y ni siquiera la tenía en facebook, ni hablar de postear en su muro o dejarle un mensaje. Cuando la stalkeaba tomaba un vaso de agua fría y una aspirina que nunca pudieron saciar mis celos ni sedar mi dolor. Y vivo detrás de ese muro de ladrillos que hay entre nosotras, ese que con indiferencia y lágrimas construí, y me quedo sentada sobre una mesa de madera escribiendo en una tarde ventosa, esperando a sentir el humo de su cigarrillo para saber que esta a centímetros de mi, del otro lado del muro, diciéndome que allí es de noche, y que me ha traído la luna en sus labios. Que miedo me da que se vaya y se lleve con ella la noche, que me quede sola con una hoja seca cayendo de un árbol, para repetirme una y otra vez, entre lágrimas y recuerdos, que todo siempre estuvo previsto, que no se puede desmontar la novela de tu vida cuando ya haz dicho la primera línea.Las hojas cambian de colores... comenzamos, terminamos y terminamos y terminamos de nuevo.
martes, 15 de enero de 2013
Me encantaba ponerla de foto de portada y ni siquiera la tenía en facebook, ni hablar de postear en su muro o dejarle un mensaje. Cuando la stalkeaba tomaba un vaso de agua fría y una aspirina que nunca pudieron saciar mis celos ni sedar mi dolor. Y vivo detrás de ese muro de ladrillos que hay entre nosotras, ese que con indiferencia y lágrimas construí, y me quedo sentada sobre una mesa de madera escribiendo en una tarde ventosa, esperando a sentir el humo de su cigarrillo para saber que esta a centímetros de mi, del otro lado del muro, diciéndome que allí es de noche, y que me ha traído la luna en sus labios. Que miedo me da que se vaya y se lleve con ella la noche, que me quede sola con una hoja seca cayendo de un árbol, para repetirme una y otra vez, entre lágrimas y recuerdos, que todo siempre estuvo previsto, que no se puede desmontar la novela de tu vida cuando ya haz dicho la primera línea.