a que fuese 20 de Febrero.
A mi también me gustaba mucho como escribía, me gustaba tanto, que necesitaba volverme alcohólica y ser la protagonista de una película de cine negro, para así tal vez decir "Fabuloso" o "wow". Aunque hasta el más ebrio sabía cuando callar, no como esa estúpida al frente de él, que le examinaba con la mirada y lo lamía en sus halagos volviéndolo más que un hueso acerbo y salado, sí, así eran sus palabras, hermosas y duras como de mármol.