jueves, 17 de enero de 2013

Resaltador en mano.

La gente crítica todo el tiempo. Es un ejercicio completamente humano aunque muchas veces lo que menos desfile allí sea la palabra criterio. Juicios que brotan de frustraciones, envidias, ego… En resumidas cuentas mal manejo de las emociones. Juzgamos a los demás sin siquiera saber cuales son sus planes de vida. Pero es justamente allí en la crítica, donde se quita la verdadera máscara el ser humano. Así que criticar es lanzar dardos de doble filo con un inevitable retorno. los más descarados critican lo que ellos alguna vez hicieron, de allí viene el dicho de que todo aquello que ofendes es un reflejo de lo que ves en ti.


Resalta también un caso más personal de crítica: cuándo un hipócrita duerme en la almohada contigua y se descubre en un ataque de rabia. Vives callando y dejando pasar todo por alto hasta que explotas y te entran esos ataques de ira que evaporan hasta el último trozo de miel que guardaba su tierno corazón. Aquello es quizás la más grande ventaja de descubrir lo que encierra ese otro lado que la crítica revela. Esos ataques efusivos tocan los filamentos más delicados de nuestros nervios y la sangre no sigue su danza habitual. Son asaltos que traicionan y desenmascaran a través de la crítica las debilidades y el equipaje de nuestra víctima. 


Pero esta crítica solo busca llenar la solicitud de una carencia que sobrevive al desacuerdo sumiso y al vacío egoísta que no acepta negativos o contrastes. Un vacío que se alimenta del silencio, hasta que el silencio se consume a sí mismo y finalmente salen a buscar lo que necesitaron desde el inicio por que el propio eco de lo que trataron de callar les esta rompiendo la cabeza. Ningún ser humano siente el calor de la emoción con la que caminan los zapatos ajenos, pero cuando esa necesidad y esa crítica nacen de la danza ajena, nuestro cuerpo se vuelve estúpidamente dependiente a los movimientos de pie que su compañero tenga al sacarlos a bailar.

 En más de una ocasión me moleste por qué las personas más importantes en mi vida, se encargaban de sacar el resaltador y pintarme los errores de colores, de la manera más desagradable, gritándolo a los cuatro vientos y dejándome sin piso más de una vez. "Criticas constructivas" como diría mi bella mami. Criticas constructivas por que queremos cambiar a esa persona a golpes por el simple egoísmo de no estar felices con ellos Tal vez al no ver cambio, los que deberíamos de cambiar de rumbo somos nosotros, y dejarnos de preocupar tanto. Refugiarnos en la indiferencia, en el "me da igual" o "whatever" Este ataque de sinceridad, de ira, o de criticas constructivas sencillamente es el detonante para todos, para el que no puede ver más allá de su nariz, para el que no da nada, el que no recibe nada, y como siempre los hay, los que no valoran nada.