miércoles, 9 de enero de 2013


Si las personas nos estrecharan la mano, nos regalaran una cálida sonrisa con fuego en la mirada, y nos dejaran un resumen de su vida al lado de nuestro trago antes de escabullirse y dejar su número de teléfono, diciendo todo sobre ellos, lo que son, han sido y serán, sus penas, sufrimientos y miedos, un resumen de sus pecados y deseos más monstruosos, de lo que ven en el espejo con la luz apagada, entonces, correrían muy pocas personas enamoradas, todas caminarían desnudas por la calle, y por el contrarío la hipocresía y las mentiras que se tiran al hombro los amantes serían más fáciles de llevar, tomarías todo o nada un segundo antes de volver a eso llamado amor, tu adicción más terrible.