Y encuentro
entre mis cuadernos mil cosas y solo busco una que me hable de ti
Solo de
ti
Encuentro
una carta que nunca te entregué, que nunca terminé, y me da una enorme
curiosidad saber cómo terminaba:
“Hola hermosísima, quería confesarte
algo… sabes ayer cuando me fui contigo en el bus a Caracas, que tu te ibas a
San Juan, bueno eso fue algo muy tonto, una locura, pero lo hice por que sabía
que cuando te fueras te extrañaría enormemente, lo hice por ti, solo para
pelearme un rato con el tiempo y estar un poco más junto a ti… Dicen que el
tiempo de Dios es perfecto pero a veces siento que…”
16 de Septiembre del 2012
y sigo
buscando mi pasaporte
Lo
encuentro, junto con otra carta que una vez te leí al teléfono:
“Afuera del aeropuerto estaba un Sr
gordo, moreno, con una camisa azul de flores blancas, se fumaba un elefante,
esos cigarrillos con el orillo verde que tu fumas, ese que te fumabas la noche
que te conocí en la discoteca, y comencé a pensar en ti, en realidad ya pensaba
en ti antes de encontrarme con el señor, eres mi fuente personal de alegría, me
inyectas energía y me haces sentir bien, y cuando estás conmigo me siento
segura, cuando te tengo al frente hay mil palabras hermosas que se rompen en mi
silencio, y me quedo callada, admirando tu belleza, y pensando todas esas cosas
que me gustan de ti, y hacen que me puedas tener y mantenerte en mi regazo,
aunque pienses que estoy aquí, en realidad estoy allí, de noche de día, te
escribo todos los días, mis sentidos están atados a ti, si me despierto y se
que ya no estarás, prefiero dormir eternamente, y continuar soñándote, no
quiero entender por qué no puedo respirar si me dejas aquí, hasta que el
despertador y la luz del sol le ganen la batalla a mi corazón, el cual tomaste
y no quiero que me lo devuelvas”.
22/05/12.
Me causa
gracia que haya escrito eso, porque justo ahora me siento insegura cuando no
está conmigo, tal vez deje de verlo, o tal vez solo me siento segura entre sus
brazos, debí aprender a confiar, tal vez así no me habría asustado tanto.
