domingo, 4 de noviembre de 2012

discotequeando


Cuando ella dejó de enamorarme fue cuando yo comencé a hacerlo. Que puedo decir soy un rompecabezas inarmable, incomprensible, terca y todo siempre lo quiero hacer a mi manera. No compares lo que te di, con lo que deje de darte, no sé si vendrás, pero mi reloj ya se detuvo, y le pedí al tiempo que dejara de esperarte, pero retrocedí y a las 11:11 pedí un deseo y cerré los ojos, le pedí a la hora volver a amarte. Cosa de tontos supongo, pero solamente una cosa puedo ver, cada vez que detienes mis minutos, es una posibilidad que no te hice saber. No llegaste a hablarme, ni decirme donde estarías esa noche, pero allí estaba yo, presa fácil, y no me tomaste, la que se quito la careta, la que supo esperarte y llorarte en silencio sin pedirte que volvieras, estaba allí de pie, sabía que te encontraría allí. De nuevo de pie como la vida me enseña, raspada, herida, pero firme y radiante como una cachetada, controlándome como una rutina ensayada. Bailaba con otra chica y al alzar la mirada allí estabas, temblé ante el show que se me vino a la mente,  juraba que no pensaba encontrarte, ya estaba cansada de buscarte,  mis “amigas” molestas me armaron un escándalo pensando que volvía a buscarte, yo lloraba en el baño y maldecía esa estúpida discoteca, era solo tu mirada, con ojos secos te miré, pocas veces, las necesarias, las que me permití, yo solo bailaba con otra, fije mi atención en una mujer de hielo y mirarte no fue la nostalgia, ni la melancolía, mucho menos la rabia, era la indiferencia la que reinaba esa noche. Me emborrache, baile, no sé con quién bailé, bailé tanto que al día siguiente me dolían los pies, sé que me agache y le baile mucho a alguien, recuerdo un Mili te mudaste a Mérida que haces acá, no recuerdo ni a quién le dije las ganas de besarte que tenía, la rabia al mirarte me invadía, captar una muestra de tu disfrazada tranquilidad al celarme, de tu ridiculez al soltarme, qué haces, quién es ella, me preguntaste, y yo la que nunca te preguntaba nada por no saber si tenía derecho a respuesta. Sabía que el Show debía continuar y tú tenías el tuyo, mañana no sabría nada de ti en todo el día, como siempre pasaba cuando a la discoteca te ibas, yo solo podía mirar tras bastidores y desbaratar tu pantomima sin que lo adviertieras. Sin sorprenderme por el casting, mucho menos por la trama, y los actores a esas, tus amigas,  ya la venia venir, a todo ya le había dado vida en mi mente. Haciendo gala de mí belleza e inteligencia en diez minutos ya no era nadie, no era más que un robot automático que olvidaba y se divertía. Descubrí que yo también puedo ser depredadora, cuando quiero lastimarte y herirte, ser cruel con las palabras y accionar en tu contra, me asusto y prefiero no salir de casa, hasta que se duerma ese demonio que escondo debajo de mis ligueros rosados. Muchos rostros, muchos cuerpos, muchos orgasmos, muchos dedos y mucha vanidad, todo es vacío. Mientras yo sigo orgullosa de no ser una perra y mientras eso pasa más inalcanzable me convertía, más lejos de tu hábitat me refugiaba, pero te extrañaba, te extrañé todos esos días, nunca te mentí, nunca jamás llegue a tener miedo de ocultarte algo que hiciera aparte de amarte. Mientras tú te esmerabas por sacarme de tus almohadas, yo más te metía en mi mente para cansarme de ti, para dejarte libre como los sueños, eras lo último en lo que pensaba cada día antes de largarme a dormir y lo que acompañaba mis amaneceres, incluso cuando no estabas, cuando estaba alguien más, siempre eras tú.  Nunca le di intimidad a nadie más, más que sexo, nada, no las dejé pasar, era imposible, era tuya. No quería depender de recuerdos, pero siempre que te veía se me olvidaba todo, te necesitaba, te terminaba buscando, me humillaba así me decían todos, hoy no sé si solo seguía a mi corazón o tiraba mi honor en la esquina después de recoger mi ropa interior en cualquier hotel y ver que eras tú lo que no podía recoger, ya no quiero temblar cuando te vuelva a encontrar en una discoteca ni mucho menos sentir que alguna vez pensé que eras para mí.