Lamentaciones por la lejanía de nuestros cuerpos pero no de nuestros sentimientos. Abrazos largos con lágrimas en el amanecer, manos entrelazadas, y conversiones únicas, conversaciones tontas entre mis sonrisas y tus miradas. Siempre hemos tenido los días contados, y esta vez no era una excepción. Vuelves y te apoderas de mi verdadera felicidad, la coges y me la devuelves para que siga soñando que se cumplirá. Es la demasía la que me asusta, la cantidad de amor que tiene escrito tu nombre o la magnificencia de mi espera. De nuevo he oído pulsaciones aceleradas en tu pecho, tus jadeos que se quiebran en mi mente con un “oh por dios como la amo” arrojados hacia el alma. Recordar el sabor de tus besos, el juego de nuestra pasión no consumida en estos largos días. El suspiro ciego que me envuelve de tu abrumadora ternura, del almizcle de tu cuerpo, de mis sueños convertidos en realidad por unas horas. Dormir nuevamente abrazadas, maldecir el despertador del sol colándose en las cortinas, voltear y sentir que tengo todo lo que necesito al lado mio. Morirme en el instante que te fumas un cigarrillo luego de hacer el amor (Oh dios mío, hacia tanto que no escuchaba tu hermoso cuerpo susurrándome que me quería). Amarte, amarte como una loca y perder la cabeza en cuanto nos entregamos. Sentir que sigo llena de amor de todo lo que te pertenece, quererme quedar para siempre en esa cama. Agradecerte que volvieras por un momento, a mí. Que volverás por mi.
escrito por Britanny Noapte.
