-Sí. Quiero decir, que sí, pero no mucho. Pero no es por las drogas.
-¿A no?
-No. Es por amor.
Y poco a poco me he vuelto exageradamente posesiva. Y no quiero que me queme tu ausencia, ni esta
noche ni las que sigan, ni que los días sean un remolino que me aleje y me
acerque a ti, quiero, quiero, quiero, tu aliento cerca de mi piel, aunque sí,
quiero tu cabeza buscando mis labios.
Y no quiero reclamarte, ni que lo haga mi piel, ni mis manos, ni mis labios... Prométeme que cuando duerma, vendrás en mis sueños sin hacer ruido, te acurrucarás a mi lado, y dormirás conmigo. Una vez más. Otra vez, como todas las noches desde que apareciste.
Y no quiero reclamarte, ni que lo haga mi piel, ni mis manos, ni mis labios... Prométeme que cuando duerma, vendrás en mis sueños sin hacer ruido, te acurrucarás a mi lado, y dormirás conmigo. Una vez más. Otra vez, como todas las noches desde que apareciste.